El Atlético de Madrid ha cerrado el fichaje de Ademola Lookman procedente del Atalanta por una cifra cercana a los 35-40 millones de euros. Esta operación representa mucho más que la incorporación de un extremo goleador: es la adquisición de un perfil que el conjunto rojiblanco llevaba meses buscando para solucionar uno de sus principales déficits tácticos de las últimas temporadas, el aspecto regateador.

Lookman bajo lupa
Ademola Lookman (28 años, 1.74m, 71kg) es un atacante versátil de pie derecho que ha evolucionado desde ser un prometedor regateador inconsistente en la Premier League hasta consolidarse como una de las referencias ofensivas más completas de la Serie A. Nacido en Londres pero de padres nigerianos, representa a la selección de las Super Eagles desde 2022.
Su versatilidad posicional es uno de sus activos más valiosos. Aunque su demarcación natural es el extremo izquierdo, puede actuar como segundo delantero, mediapunta o incluso banda derecha. En el Atalanta de Gasperini, esta polivalencia ha sido explotada al máximo dentro del fluido 3-4-2-1/3-4-1-2 del técnico italiano, donde Lookman ha ocupado tanto la posición de extremo tradicional como la de punta más adelantado en el triángulo ofensivo.
Las cifras de Lookman en Atalanta revelan una curva ascendente sostenida desde su llegada en agosto de 2022 por apenas 15 millones de euros
La progresión es especialmente llamativa en la temporada 2024/25, donde alcanzó los 20 goles en todas las competiciones con una valoración media de 7.4, la más alta de su carrera. En Champions League 2024/25 registró 5 goles y 1 asistencia en apenas 7 partidos (442 minutos), con métricas avanzadas en percentiles de élite: xA de 0.35 por 90 minutos (percentil 91) y 2 asistencias totales en la competición.
El momento cumbre: Hat-trick histórico en Dublín
El 22 de mayo de 2024, Lookman inscribió su nombre en la historia del fútbol europeo con un triplete demoledor ante el invicto Bayer Leverkusen de Xabi Alonso en la final de la Europa League (3-0). Fue el primer jugador en marcar un hat-trick en una final europea desde Pierino Prati en 1969, y el primer africano en lograr tal hazaña.
Gasperini diseñó un plan táctico específico que explotó las debilidades de transición del Leverkusen, y Lookman fue el ejecutor perfecto. Sus tres goles mostraron diferentes facetas de su repertorio: el primero, finalización rápida a balón suelto en el área; el segundo, una conducción entre líneas superando a Xhaka mediante un regate interior y definición cruzada con rosca; el tercero, un zurdazo potente tras recorte al área desde banda izquierda. La actuación resume su perfil: velocidad en espacios cortos, capacidad para generar ventaja en el 1v1, ambas piernas funcionales y frialdad ante el arco.
Análisis táctico: Fortalezas y debilidades
Juego con balón: Regate y conducción progresiva
Regate y conducción progresiva
Lookman es, ante todo, un especialista en el duelo individual. Con 5.09 conducciones progresivas por 90 minutos y 197 regates completados de 225 intentos (87.6% de éxito), forma parte de la élite europea en estos apartados. Su técnica de regate se basa en pasos cortos, proximidad extrema al balón y cambios de ritmo súbitos que explotan su agilidad corporal y bajo centro de gravedad.
A diferencia de regateadores puros como Adama Traoré o Saint-Maximin, Lookman combina el desborde con intención final clara. No regatea por espectáculo: cada acción busca generar un tiro o una asistencia. Sus 5.56 acciones creadoras de tiro por 90 minutos y 7.29 toques en área rival por partido lo confirman. Es un jugador que “pisa área”, concepto clave para entender por qué ha pasado de 8-9 goles por temporada en Inglaterra a cifras de 15-20 en Italia.
Ambidiestro funcional y disparo de media-larga distancia
Uno de sus rasgos diferenciadores es su capacidad bipiédica. Aunque diestro natural, puede definir con precisión con ambos perfiles. Sus goles en la final de la Europa League son la evidencia: primero de derecha en posición frontal, segundo de derecha tras recorte, tercero de zurda tras diagonal interior. Esta versatilidad le permite atacar por cualquier banda sin perder efectividad.
Su golpeo de media distancia es otro activo infrautilizado en muchos extremos modernos. El segundo gol ante Leverkusen, desde fuera del área tras superar a Xhaka, es su marca registrada: rosca, colocación y potencia controlada. Con 0.39 npxG (goles esperados sin penaltis) por 90 minutos en la Serie A 25/26, se ubica en el percentil 93, indicando calidad de disparo de delantero centro.
Asociación y juego combinativo
Gasperini ha pulido su faceta de jugador colectivo. Lookman no es un individualista obsesivo: entiende cuándo combinar y cuándo atacar en solitario. Su precisión de pase es del 80.75%, con 22 pases acertados al área rival y 66 al último tercio. Destaca en paredes rápidas, descargas de primera y diagonales hacia carrileros, facilitando la fluidez del sistema ofensivo del Atalanta.
En espacios reducidos, su capacidad de “abrir el cuerpo” y recibir orientado le permite progresar bajo presión mediante toques cortos y cambios de orientación rápidos. Esta habilidad será crucial en el fútbol de posición del Atlético cuando enfrente bloques bajos.

Trabajo sin balón y contribución defensiva
Presión inteligente y movilidad
Lookman no es un extremo perezoso defensivamente. Su trabajo sin balón es “normativo”: entiende los momentos de presionar y cuándo mantener la estructura. En el sistema de Gasperini, participaba activamente en la presión alta inicial, usando su agilidad y ritmo de piernas para cerrar líneas de pase y forzar errores en la salida rival.
Con 2.67 recuperaciones por partido en Champions League 24/25 y 16 recuperaciones totales en 6 encuentros, sus números defensivos son respetables para un atacante. Sin embargo, aquí aparece su primera limitación importante.
Debilidad física en duelos
Su frame de 1.74m y 71kg le penaliza en disputas de fuerza. Con solo 38% de duelos terrestres ganados (19 ganados, 31 perdidos) y 33.33% de duelos aéreos ganados (2 de 6), es claramente inferior en situaciones de contacto físico. Esta carencia le impide ser un defensor agresivo en duplicaciones de banda o en marcajes de lateral rival en balones colgados.
En un Atlético que tradicionalmente exige sacrificio defensivo total a sus atacantes, esta será un área de adaptación. Lookman compensa con movilidad y lectura espacial —escanea constantemente para identificar espacios y movimientos rivales—, pero no puede ganar duelos sistemáticamente como lo hacían Carrasco en su mejor momento o incluso Correa cuando basculaba.
Precisión en definición: El margen de mejora pendiente
La mayor inconsistencia de Lookman reside en su finalización. A pesar de haber marcado 20 goles en 2024/25, su precisión de disparo es del 33.33% (9 de 27 tiros a portería en 12 partidos de Serie A 25/26). Esto indica que desperdicia ocasiones claras desde zonas favorables, producto de decisiones apresuradas o golpeos mal calculados.
Sus 2.68 xG en la Serie A actual contra solo 2 goles reales refleja ligeramente este problema, aunque su npxG de 0.39 sugiere que toma disparos de calidad. En partidos de máxima exigencia, esta falta de composure puede ser determinante. Es el tipo de jugador que puede marcar un golazo de rosca desde 20 metros, pero fallar un mano a mano por precipitarse, aunque esto último se haya ido mejorando.